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Gianluca Costantini
Political Comics

[ES] El escudo de la línea para Patrick Zaki

Cómo una campaña artística se ha transformado en una acción política

Por Elettra Stamboulis, 21 de marzo de 2021
Traducción de Rafael Garrido Álvarez

La línea de Gianluca Costantini protege a quienes están ocultos a la vista: su dibujo es un escudo. Ese ha sido también el caso de Patrick Zaki, un brillante estudiante egipcio que fue admitido en el máster GEMMA de la Universidad de Bolonia, un programa académico internacional de gran prestigio. Patrick vive su vida de investigación y comunidad en la ciudad de Bolonia, y regresa a casa de vacaciones para visitar a su familia. El 7 de febrero de 2020 es arrestado.
Un activista, no es miembro de un partido político, no es un artista. No hay imágenes públicas de este desconocido detenido, arrestado por delitos de opinión y mantenido en cárcel a la espera de juicio desde hace más de un año. De este modo, Gianluca hace lo que sabe hacer, y el mismo 7 de febrero hace un retrato a partir de una fotografía de Patrick y la difunde a través de Facebook y Twitter. La imagen es concisa: el estudiante encarcelado con la barba y los anteojos, envuelto en un alambre de púas acompañado del texto “Freedom for Patrick Zaky”. Sin embargo, lo que sucede con esta imagen es, en parte, inesperado. 

Como dice Tania Bruguera “Las cosas pasan en la sociedad solo cuando las personas intervienen y participan”. La capacidad de involucrar de la historia de esta imagen nos cuenta lo que puede suceder cuando el arte activa la cooperación más allá del museo y la galería.
Pocos días después del tuit de Gianluca, Amnistía Internacional Italia utilizó el dibujo para iniciar una campaña con el subtítulo “Arrestado por ser activista”. No obstante, el dibujo viene inmediatamente utilizado como símbolo por activistas independientes, colgado en las calles, dejado sobre bancas, impreso y pegado sobre cartones improvisados como pancartas. Mientras tanto llega el confinamiento, y parece que el viaje de la imagen de Zaki y la campana vinculada a ella esté destinado a permanecer solo digital.

El 6 de mayo Costantini utiliza de manera creativa la posibilidad de imaginar intervenciones y pega con photoshop el dibujo de Zaki sobre el enorme espacio publicitario, en ese momento vacío, en Piazza Maggiore, poniendo también en copia a Virginio Merola, alcalde de Bolonia, proponiendo utilizar ese vacío comercial para dar una muestra de apoyo institucional a la campana. Al día siguiente el alcalde lo llama y en pocos días la imagen de 30 metros es posicionada en la histórica plaza. Los ciudadanos, que recientemente habían vuelto a caminar por la ciudad, abrazaron idealmente la iniciativa. Se toman fotografías con ese fondo, mandan centenares de mensajes entusiastas por esa presencia que vale para todos, y que tal vez el confinamiento doméstico forzado debido al virus se ha hecho más empático. Se trata de una obra pública que en cierto sentido media y reúne una historia a veces conflictiva entre arte callejero y las instituciones de la ciudad. 

La iniciativa fue tan exitosa (se habla de ella en la televisión, la prensa y las redes sociales) que pocos días después las empresas se dan cuenta de que el espacio tiene un valor… Entonces el póster es retirado para dar lugar a la publicidad. La obra efímera, nacida virtualmente, se transforma en objeto y luego es removida por razones económicas, ubicada en Piazza Maggiore, seguramente el lugar en el cual convergen todos los poderes de la ciudad, el Palacio Municipal, la Basílica de San Petronio, la Biblioteca Comunal del Archiginnasio, constituye una síntesis de prácticas, limites y conflictualidad intrínseca de muchas operaciones en los muros de la ciudad.   

Pero la reacción no tardó en llegar: ahora la imagen es el objeto, su exposición pública es percibida como un asunto colectivo, perteneciente a la ciudad. El 13 de junio activistas de Labas trajeron de vuelta imagen recompuesta en un mosaico formado por 1500 fotocopias del original fragmentado, ensambladas en un formato de 10×15 metros. Una acción simbólica en la plaza del municipio, pero esta vez con una variación semántica importante. El retrato de Parick es sostenido simbólicamente, como en una manifestación, por Giulio Regeni, el joven investigador italiano asesinado y torturado por la policía egipcia. Esta acción es acompañada por muchos mensajes dirigidos a la alcaldía de Bolonia a través de las redes sociales, enviados por ciudadanas y ciudadanos que piden la presencia de la imagen de Patrick como muestra del compromiso con la exigencia de su liberación. 

Mientras tanto la Universidad de Bolonia, la más antigua de Europa, también decide movilizarse para solicitar la liberación de su estudiante, interpretando su propio compromiso de una manera muy interesante: la idea de una ciudadanía académica, de investigación, que debería proteger a estudiantes e investigadores que, en realidad, no es nueva. La característica histórica de Bolonia, por ejemplo con respecto a la también antigua de París, es la de ser universitas scholarium, es decir, una corporación de estudiantes que defiende sus derechos eligiendo sus propios rectores. Los estudiantes que se organizaban en este tipo de corporaciones eran sustancialmente los estudiantes no boloñeses, los extranjeros, que querían defenderse de los abusos, particularmente de los caseros, en Bolonia. Por lo tanto, son los estudiantes extranjeros los fundadores de la identidad de la Universidad de Bolonia, y los rectores, docentes y estudiantes se apropiaron de esta identidad internacional, activando la instalación de siluetas de Zaki no solo en la Biblioteca del Archiginnasio en julio, sino también en todas las salas de estudio de la ciudad, finalmente habitadas aunque con medidas de distanciamiento. Se dice así que Patrick es uno de nosotros, está entre nosotros y debe regresar.  

Paralelamente, el alcalde de la ciudad busca un lugar igualmente simbólico para hacer nuevamente público, explícito y en la calle el apoyo de la alcaldía a la campana: el 28 de julio el póster con el dibujo fue ubicado bajo las dos torres, símbolo icónico de la ciudad de Bolonia.

Pero el camino es largo, y la sensibilización de dos instituciones como la universidad y la alcaldía, activa otros centros propulsores, otras voces, que se unen al coro de solicitudes: durante conciertos y festivales se colocan las siluetas en los asientos, se utilizan en los cines al aire libre, en plazas y bibliotecas en varios lugares de Italia.

En septiembre durante el tradicional festival de cometas de Cervia, los voluntarios construyen una cometa con la imagen de Zaki. La acción tiene un valor simbólico agregado, visto que hace poco las cometas han sido prohibidas en Egipto por ser “posibles amenazas a la seguridad nacional”. De hecho, Al Sisi ha incluido la venta y uso de este antiguo objeto entre sus innumerables prohibiciones, resultando en cientos de detenciones y multas, incluidas las de gente muy joven. Hay que tener en cuenta que, durante el confinamiento, el uso de este sencillo objeto en las terrazas de las torres de cemento de El Cairo y Alejandría había aumentado de forma espectacular, como una forma de respirar un poco de aire fresco y viajar, al menos metafóricamente. 

«Hoy hay algo nuevo en el sol,/
pero no, más como algo viejo: vivo en la distancia, y siento/
que alrededor las violetas han nacido»

escribió Pascoli en la poesía L’aquilone (La cometa).

Y en todo este asunto, que en este momento sigue recibiendo afortunadamente una atención cálida y solidaria, involucrando a activistas, asociaciones e instituciones que utilizan esta imagen como símbolo, hay algo antiguo, pero también algo nuevo.

Vivimos en la distancia, pero la conexión empática que se puede activar gracias a la fuerza de una imagen concisa, es algo que se logra utilizando nuevas herramientas, pero que funciona sobre antiguos procesos psíquicos relacionados con la evolución de nuestra especie. Los individuos, como Freud intuyó en “El engaño y el sueño en la Gradiva de Jensen”, se mueven cuando encuentran una imagen que intercepta algo que están buscando en sí mismos, aunque no sean conscientes de ello. La imagen es representación en ausencia de representabilidad: así, el cuerpo aprisionado de Zaki, imposible de ser representado por haber sido retirado de la vista y la relación, vuelve a ser representable en esta acción, que va más allá de las líneas que la componen, tejiendo relaciones y sacando identidades culturales y sociales sumergidas. Una vieja historia, la privación injustificada de la libertad, se vuelve nueva y presente, involucrando y activando a los sujetos. Por supuesto, todavía no sabemos cómo terminará. Sin embargo, estas acciones han estado ahí, y siguen ahí para proteger a todos los Zaki de hoy y del futuro, muestran a un emperador que no tiene ropa, y nadie puede decir qué hermoso traje tiene.

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